El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó durante 2025 en una fuerte reducción del tramo utilizado del swap de monedas con China, uno de los instrumentos de financiamiento externo más relevantes para sostener reservas durante los últimos años.

Según surge de los Estados Contables del Ejercicio 2025 de la autoridad monetaria, el saldo activado del swap pasó de 21.000 millones de yuanes a fines de 2024 —equivalentes a unos u$s3.097 millones— a 7.000 millones de yuanes al cierre de 2025, lo que representa aproximadamente u$s1.032 millones.

La reducción continuó durante las primeras semanas de 2026. De acuerdo con la información oficial, al 14 de enero el monto efectivamente utilizado descendió a 4.600 millones de yuanes, equivalentes a unos u$s679 millones, consolidando una baja cercana al 78% durante 2025 y superior al 87% desde el inicio de la actual gestión.

La caída del uso del swap chino refleja un cambio en la estrategia financiera del Gobierno y del Banco Central, que buscan disminuir la dependencia de mecanismos extraordinarios de liquidez para sostener el frente cambiario y las reservas internacionales.

El acuerdo vigente entre el BCRA y el Banco Popular de China mantiene un límite total de 130.000 millones de yuanes —unos u$s19.000 millones al tipo de cambio actual— y fue renovado en agosto de 2023 por un plazo de tres años, con vencimiento previsto para agosto de 2026.

En la práctica, el swap funciona como una línea de intercambio de monedas entre ambos bancos centrales. Argentina puede acceder a yuanes para afrontar operaciones autorizadas, como pagos de importaciones, sin necesidad de utilizar reservas propias en dólares. A cambio, el BCRA entrega pesos a la contraparte china y luego debe revertir la operación junto con el pago de intereses.

El costo financiero solo se activa cuando los fondos son efectivamente utilizados. Mientras permanecen depositados sin uso, las cuentas no generan intereses.

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