El presidente Javier Milei administra por estas horas una compleja crisis de caja. La caída de la recaudación lo llevó a reactivar la motosierra, que lejos de ser un fetiche como en campaña, es hoy una "sábana corta" que, pese a podar constantemente los gastos, lo lleva a incumplir con pagos a proveedores de áreas sensibles. Esta última semana explotó el conflicto del transporte automotor, pero también hay atrasos con constructoras, exportadores y en el sector de salud. El Gobierno ofreció a las empresas de colectivos saldar la deuda con bonos.
La recaudación acumula ocho meses consecutivos de caída en términos reales. El fenómeno está vinculado al parate en la actividad que se percibe desde mediados del año pasado, aunque a los gobernadores les llama la atención que los ingresos tributarios caen más rápido que la economía. Con el deterioro productivo, la informalidad avanza.
El equipo económico tiene objetivos divergentes: salir de la meseta y frenar la aceleración de la inflación. La ecuación no es para nada sencilla. La caída de los ingresos tributarios obligó al Gobierno a reactivar la motosierra. Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), el Gasto Primario registró una caída interanual del 3% en términos reales en el primer trimestre si se excluye el pago de intereses.
La contracción se vio fuerte en tres de los principales rubros del gasto: remuneraciones (-5,9%), transferencias corrientes (-9,2%) y Gastos de Capital (-23,7%). El ajuste empieza a afectar el normal funcionamiento de áreas sensibles, como es el caso del transporte. La reducción de frecuencias en los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires es un problema aún no resuelto.
La recaudación acumula ocho meses consecutivos de caída en términos reales. El fenómeno está vinculado al parate en la actividad que se percibe desde mediados del año pasado, aunque a los gobernadores les llama la atención que los ingresos tributarios caen más rápido que la economía. Con el deterioro productivo, la informalidad avanza.
El equipo económico tiene objetivos divergentes: salir de la meseta y frenar la aceleración de la inflación. La ecuación no es para nada sencilla. La caída de los ingresos tributarios obligó al Gobierno a reactivar la motosierra. Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), el Gasto Primario registró una caída interanual del 3% en términos reales en el primer trimestre si se excluye el pago de intereses.
La contracción se vio fuerte en tres de los principales rubros del gasto: remuneraciones (-5,9%), transferencias corrientes (-9,2%) y Gastos de Capital (-23,7%). El ajuste empieza a afectar el normal funcionamiento de áreas sensibles, como es el caso del transporte. La reducción de frecuencias en los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires es un problema aún no resuelto.
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