El presidente de la Reserva Federal (Fed) de EEUU, Jerome Powell, afirmó que las expectativas de inflación a largo plazo parecen estar bajo control, pero que el banco central las monitorea mientras evalúa el impacto de la guerra en Medio Oriente, una señal que los analistas interpretaron como una negativa a mover las tasas en el corto plazo. Además, se mostró optimista en torno a la influencia de la inteligencia artificial (IA) sobre la productividad de largo plazo y mencionó que desde el organismo siguen con atención los recientes problemas en el crédito privado.

Las expectativas de inflación parecen estar "bien ancladas más allá del corto plazo", declaró Powell este lunes durante un evento en la Universidad de Harvard. Añadió que las autoridades podrían tener que responder al impacto del conflicto bélico, pero que aún no es el caso. "Creemos que nuestra política está en un buen lugar para esperar y ver cómo resulta todo".

Desde Sailing Inversiones afirmaron que Powell "dejó un mensaje que, aunque no lo dijo con esas palabras, es bastante claro: las tasas no van a bajar pronto". Pero, en paralelo, agregaron que "la inflación que preocupa hoy en Estados Unidos viene del petróleo, no de una economía recalentada que la Fed pueda enfriar subiendo el precio del dinero". Es decir, tampoco ven una suba de tasas.

Enfatizaron que "la Fed puede fijar el costo del crédito, pero no puede producir un solo barril de petróleo más. Ante ese tipo de shock de oferta, la política monetaria es el instrumento equivocado". Por lo tanto, "quienes esperaban recortes de tasas en los próximos meses deberían revisar esa expectativa". Y agregaron que "mientras el conflicto siga empujando los precios de la energía, la Fed tiene poco margen para relajar su política sin arriesgar credibilidad".

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