Agustina contó que desde pequeña siempre supo que quería ser arquitecta. Tras finalizar sus estudios, enfrentó el desafío de insertarse en el mundo laboral. “Al principio, hice pasantías y luego me asocié con una amiga. Sin embargo, tras un complicado embarazo, decidí emprender por mi cuenta”, relató. Así nació su estudio, que comenzó en su propia casa, donde creó un showroom y un espacio de trabajo.

El estilo de Agustina se caracteriza por un diseño minimalista que incorpora elementos naturales. “Trabajamos mucho en barrios privados, donde la conexión con el entorno es fundamental. Cada proyecto se adapta a las necesidades de los clientes y al ambiente que los rodea”, explicó. Para ella, es esencial conocer la vida diaria de quienes habitarán los espacios que diseña.

La arquitecta también destacó la importancia de las redes sociales en su trabajo. “Al principio me daba un poco de vergüenza, pero entendí que era necesario mostrar lo que hacemos. Instagram se convirtió en una herramienta clave para conectar con clientes de diferentes lugares”, comentó. Gracias a esta plataforma, ha logrado expandir su alcance y atraer nuevos proyectos.

Actualmente, Agustina está trabajando en un proyecto personal llamado Casa Calma, que busca ofrecer viviendas listas para habitar. “Queremos que la gente pueda disfrutar de una casa sin tener que pasar por el proceso de construcción. Estamos poniendo mucho amor en cada detalle”, concluyó

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