Para Wall Street ya casi no hay dudas: la Reserva Federal de EEUU (Fed) recortará las tasas el próximo miércoles. Será la primera baja desde el 18 de diciembre de 2024, en la antesala del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y del inicio de su guerra comercial. La incógnita, ahora, pasa por el impacto que tendrá sobre una economía norteamericana que exhibe crecientes señales de estanflación.

De acuerdo al FedWatch que mide CME Group, en el mercado apuestan un 94,7% a que el banco central de EEUU recorté las tasas 25 puntos básicos, hasta el rango de los 400-425 puntos. Mientras, para la reunión de octubre, un 83,6% esperan una nueva reducción de 25 puntos, al igual que en diciembre, donde las expectativas rondan el 78%.

Sin embargo, la decisión que tome el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) la semana entrante no estará exenta de dificultades. Tal como explicó el economista de Fundación Mediterránea, Maximiliano Gutiérrez, en un informe reciente, "la Fed quedó arrinconada entre defender la estabilidad de precios o el pleno empleo".

El mandato dual de la Reserva Federal le insta a mantener la inflación por debajo del 2% anual, a la vez que el nivel de desempleo no debe superar el 4,5%. "Mientras la inflación sugiere una política monetaria más restrictiva, el deterioro laboral demanda estímulo para evitar una profundización de la desaceleración", explicó.

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